Cómo reducir los plantones en tu peluquería

Por el Equipo de Busyhands ·

Un plantón es una cita a la que el cliente no viene y tampoco avisa. No hay manera de eliminarlos del todo, pero se reducen con tres cosas: que el cliente se acuerde, que cancelar le resulte fácil y que tú tengas claro qué haces cuando alguien falta. Esta guía explica cómo, paso a paso.

Por qué cuesta tanto un plantón

Una silla vacía es una hora de trabajo que no se puede recuperar. Tú sigues pagando el local, la luz y a quien trabaja contigo, y ese hueco ya no se vende. Cuanto más largo el servicio, más pesa: un tinte o unas mechas que se caen dejan media mañana sin uso.

Para decidir cuánto esfuerzo merece el problema, apunta durante un mes cada cita a la que no viene nadie. No hace falta ninguna herramienta: una columna en tu agenda. Con ese número delante sabrás si necesitas un recordatorio mejor o una conversación seria con unos pocos clientes.

Por qué la gente falla a su cita

Casi siempre es una de estas razones:

  1. Se olvidan. Pidieron cita hace dos semanas y no la apuntaron.
  2. Les surge algo y no avisan. Les da vergüenza, se les pasa la hora o no saben cómo cancelar sin llamar.
  3. Han cambiado de idea. Han encontrado otro hueco, o ya no les hace falta.

Las dos primeras se arreglan con un buen sistema. La tercera se arregla con una política clara, que veremos más abajo.

Manda un recordatorio el día antes

El recordatorio es lo que más funciona contra el olvido, y lo mejor es mandarlo el día antes: da tiempo a reorganizarse, pero está lo bastante cerca para que se acuerden. Un mensaje de WhatsApp basta.

Un recordatorio que reduce plantones tiene cuatro datos (nombre, día, hora y servicio) y una pregunta fácil de contestar:

Hola, Marta. Te recuerdo tu cita de mañana jueves a las 17:30 para el tinte de raíz. ¿Me confirmas con un 1? Si no puedes venir, contesta con un 2 y te busco otro día.

Dos detalles importan. Primero, que contestar cueste un segundo: un número, no una frase. Segundo, que la cancelación sea bienvenida. Si el cliente cree que le vas a regañar, no contestará y el plantón sigue. Tienes más plantillas en la guía mensajes de recordatorio de cita.

Facilita cancelar, aunque suene al revés

Un cliente que cancela con tiempo te devuelve un hueco que aún puedes vender. Uno que no avisa te deja la silla vacía. Todo lo que haga la cancelación más sencilla juega a tu favor:

  • Deja claro en el recordatorio cómo cancelar.
  • Responde a las cancelaciones con amabilidad y sin preguntar el motivo.
  • Dile al cliente hasta cuándo puede cambiar la cita sin problema, por ejemplo «hasta las 12:00 del día anterior».

Acorta la distancia entre pedir y venir

Cuanto más lejos está una cita, más probable es que se olvide o que cambien los planes. Si te piden hora para dentro de dos meses, un recordatorio el día antes ya no basta: manda uno de cortesía una semana antes, o limita hasta cuándo se puede reservar. Ese margen lo decides tú según cómo trabajes: un peinado de novia se reserva con meses, un corte rara vez necesita tanto.

Qué hacer con quien falta más de una vez

Un plantón aislado le pasa a cualquiera. Cuando se repite, conviene actuar con orden:

  • Primera vez: un mensaje amable, sin reproche. Lo más probable es un despiste. Tienes ejemplos en qué decir a un cliente que no vino.
  • Segunda vez: una conversación breve para explicar cómo trabajas y pedir que confirme siempre.
  • Tercera vez: puedes pedir confirmación obligatoria antes de reservarle otra hora, o dejar de darle citas con mucha antelación.

Apunta cada ausencia en la ficha del cliente. Si no lo apuntas, dentro de tres meses no recordarás si ya había fallado antes.

Rellena el hueco cuando alguien cancela

Si te avisan con tiempo, tienes margen para venderlo. Una forma sencilla: guarda una lista corta de clientes que alguna vez te pidieron «si te queda un hueco, avísame». Cuando se libere uno, escribe a uno por uno, con un mensaje personal («Me ha quedado libre el jueves a las 17:30, ¿te viene bien?») y no a todos a la vez.

Ojo con los mensajes de promoción. Para mandar ofertas o publicidad por WhatsApp necesitas, en general, que la persona haya aceptado antes recibirlas (artículo 21 de la Ley 34/2002, la LSSI). La ley solo deja una excepción estrecha: que ya sea tu cliente, que le ofrezcas servicios parecidos a los que te contrató y que le dieras la opción de no recibir publicidad al darte su número y en cada mensaje. Un aviso de un hueco que esa persona te ha pedido es otra cosa; una campaña de descuentos a toda tu agenda, no. Ante la duda, pregunta a tus clientes si quieren recibir tus ofertas y apunta quién te dice que sí.

¿Y cobrar una señal?

Algunos negocios piden un pago por adelantado para reservar. Reduce los plantones, pero añade trabajo (cobrar, devolver, explicar) y puede alejar a clientes nuevos. Si te lo planteas, cuéntalo por escrito antes de que reserven y define qué pasa si cancelan con tiempo.

Cobrar por no venir es más delicado. Solo tiene sentido si el cliente lo sabía y lo aceptó antes de reservar, y con un importe proporcionado: la normativa de consumidores considera abusivas, y por tanto sin valor, las cláusulas que imponen una indemnización desproporcionadamente alta a quien no cumple (artículo 85.6 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios). Antes de ponerlo en práctica, pide a tu asesor que revise el texto, el importe y cómo se factura.

Cómo te puede ayudar Busyhands

Si el recordatorio y la confirmación se te escapan entre clientes, Busyhands los hace por ti: el día antes, el asistente escribe a cada cliente y este contesta 1 para confirmar o 2 para cancelar. Si cancela, el hueco queda libre y te llega el aviso; si no contesta, lo ves en el panel: el recordatorio sigue sin respuesta. Lo explicamos en la página de Busyhands para peluquerías.

Resumen: tu plan en una semana

  1. Apunta durante un mes cada cita a la que no viene nadie.
  2. Escribe un recordatorio con nombre, día, hora, servicio y una respuesta de un solo número.
  3. Mándalo el día antes, a todos.
  4. Di cómo se cancela y hasta cuándo, sin dramas.
  5. Anota las ausencias en la ficha del cliente.
  6. Decide qué haces la segunda y la tercera vez, y aplícalo igual para todos.

Si quieres que el recordatorio salga solo, Busyhands está en beta gratis por invitación.

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Se abre tu correo con el mensaje ya escrito. Si no, escribe a soporte@busyhands.es.

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